lunes, 29 de septiembre de 2014

Una historia de Gandhi {Comentario de texto}.

La idea o enseñanza que nos quiso transmitir y enseñar, Gandhi, fue que cada uno ve lo que quiere ver. Mejor explicado, cada uno distingue, observa y fija su atención en las pequeñas cosas de la vida que quiere o desea ver; transformadas a la realidad.

Así, en la historia, un aldeano acude al Mahatma y le explica que en esa ciudad, nadie le atenderá  Eso era porque el mismo deseaba que fuera así.
Sin embargo, su acompañante, dijo que todos estaban deseando verle y escuchar sus historias y enseñanzas; porque era lo que el quería oir y ver.

He aquí mi interpretación del texto anterior. A continuación, os dejo un enlace sobre un vídeo de Gandhi.

Una historia de Gandhi.


1.- ¿Cuántos párrafos componen el texto? ¿Qué características definen un párrafo?
El texto está compuesto por 14 párrafos. Sus características son las oraciones principales, las oraciones secundarias y el tamaño.

2.- ¿De cuántas formas se nombra en el texto a Gandhi? ¿Cuáles son? ¿Todas son sinónimas?
Se nombra a Gandhi de cuatro formas distintas: Gandhi, Maestro, Señor y Mahatma. No hay sinónimos.

3.- ¿Cuántos narradores hay en el texto? ¿De qué tipo son?
Hay dos: el omnisciente (el que cuenta la historia, 3º persona) y el protagonista (autor que escribe el texto, 1º persona).

4.- Escribe un breve resumen del texto (no más de cinco líneas?
El texto reflexiona sobre una historia de Mahatma Gandhi. En ésta, se deduce que cada uno dice las cosas desde su perspectiva y su opinión; y Ghandi, asegura estar de acuerdo con todas ellas porque cada uno ve el mundo desde su propia perspectiva y personalidad.

5.- Enuncia en un SN el tema de este texto.
La enseñanza de Mahatma Gandhi.

6.- ¿Cuál es la estructura de este texto?

Introducción:
He leído, en el libro ”Historias que hacen bien”, de Daniel Colombo, esta interesante historia referida a Mahatma Ghandi.

Cuerpo narrativo:
Cierto día, en las horas del amanecer, Ghandi y su compañero atravesaron las puertas de una ciudad con el propósito de compartir sus enseñanzas con sus habitantes. Un seguidor del Mahatma que vivía en el lugar se acercó y le dijo apresuradamente:
- Maestro, vas a perder el tiempo y las energías. La gente acá es dura de corazón, se resiste al cambio y a escuchar las palabras de la verdad. Son estúpidos e ignorantes y no tienen el menor deseo de aprender nada. No desperdicies tu talento con ellos.
Ghandi sonrió y respondió:
- No me cabe la menor duda de que estás en lo cierto.
Unos minutos más tarde, otro seguidor suyo se acercó pacíficamente y lo saludó:
- Señor, todos los habitantes de esta afortunada ciudad te dan la más calurosa de las bienvenidas. La gente aguarda con expectativa las perlas de la sabiduría que se desprenderán de tus labios. Están ansiosos por aprender y ávidos de servirte. Sus corazones y sus almas están abiertos de par en par para escucharte.
Ghandi sonrió y respondió:
- No me cabe la menor duda de que estás en lo cierto.
Su compañero se volvió hacia él con asombro y le preguntó.
- Maestro, ¿cómo es posible que puedas estar de acuerdo con los dos hombres cuando sus afirmaciones son diametralmente opuestas? El sol y la luna nunca serán iguales…. Y el día no puede ser noche.
Ghandi, sonriendo, contestó:

Conclusión:
- No me cabe la menor duda de que estás en lo cierto. Y considera, igualmente, que los dos hombres dijeron la verdad de acuerdo con sus propias convicciones. El primero, lamentablemente, espera ver lo malo…y es lo que ve. El segundo ve únicamente lo bueno…. Y eso es lo que ve. Ambos ven el mundo tal como esperan percibirlo.

7.- ¿Qué puedes decir en cuanto al tiempo de la narración? ¿Qué palabras son importantes para determinar dicho tiempo?
Se desarrolla en las primeras horas de la mañana (Día, amanecer).

8.- ¿Qué puedes decir en cuanto al espacio de la narración? ¿Qué palabras son importantes para determinar dicho espacio?
Sabemos que el lugar donde se desarrolla es en una ciudad, pero no en cuál (puertas, ciudad).

miércoles, 24 de septiembre de 2014

¿Hay que leer menos? {Comentario de texto}

Nos han enseñado desde pequeños que la lectura es un deber, una obligación. En las aulas, en las casas, en la calle,... Pero, ¿existen libros mejores que otros? ¿Son acaso, los lectores clásicos mejores que los contemporáneos?

Pienso que no. Que para disfrutar de un buen libro, tendremos que saber cual es uno malo. No podemos obligar a la juventud a leer; porque conseguiremos lo contrario. El rechazo. Deberíamos poner obras de diversos temas a la disposición de los jóvenes; que sean ellos los que elijan que quieren leer y que no.

Por estas razones, no apoyo los comentarios del autor. Hay que leer de todo y de todos. Así, conseguiremos un mayor aprendizaje tanto intelectual como personal.



Crédito de la fotografía.

¿Hay que leer menos? {Comentario de texto}.

Hoy en clase, hemos tenido que hacer diversas actividades...

1.- Enuncia el tema de este texto (1 punto): utiliza un SN, cuyo núcleo sea un sustantivo abstracto, con tantos CN como sea necesario para acotar la intención del autor.

¿La lectura debería ser obligatoria? 


2.- Haz un resumen del texto (2 puntos): escribe un único párrafo de entre cinco y ocho líneas que muestre de forma breve pero completa lo que dice el autor del texto. Debe estar redactado en 3a persona y no utilizar frases textuales.

El texto muestra las opiniones de distintos profesores, sobre la obligación (o no) de la lectura en las aulas. Entre éstas, se distinguen las críticas de aquellos que piensan que los alumnos leen poco y mal. Otros, sin embargo, apoyan que se presiona demasiado a éstos; y que no disponen de la elección sobre qué deben leer y qué no.


3.- Determina la estructura del texto (2 puntos): señala las partes en que puede dividirse el texto en función de su contenido.

Introducción: Hay que leer. Es una de las frases en las que se insiste de manera machacona y sin mayores explicaciones. Las ferias del libro se acompañan de planes de fomento de la lectura, y de eternos debates como el de la obligatoriedad o no de la lectura como tarea académica.

Cuerpo argumentativo: En algunos aspectos es mejor no hurgar mucho en el asunto, pues se dice que en España se lee cada vez más, pero los informes educativos sugieren que nuestros alumnos entienden cada vez menos. La obsesión burocrática llega hasta el extremo: según tengo entendido incluso en una enseñanza tan técnica y específica como la formación profesional hay que incluir el consabido plan de fomento a la lectura, que es obligatorio en toda programación didáctica que se precie. Como Sísifos del libro, cada año elaboramos planes que culminan al inicio de verano, volviendo a caer la --pesada piedra del desapego hacia el libro y su cultura. Esta  obsesión por la lectura  es cuestionada por Schopenhauer en uno de los pasajes finales de  Parerga y Paralipómena. Explica el autor alemán que  leer es similar a llevar nuestro pensamiento de la mano del autor del libro, que no deja de ser una suerte de andadera intelectual. En opinión de Schopenhauer la lectura es un  obstáculo para el pensamiento libre y autónomo, y la tarea del educador consiste en seleccionar cuidadosamente qué títulos y autores se leen en cada caso. En consecuencia, no habría que leer mucho en la vida, pues esto tendría un efecto paralizante. Más bien, habría que leer poco pero bien: buenos textos que nos capaciten para echar a volar por nosotros mismos. Una idea, como tantas otras de las de Schopenhauer, políticamente incorrecta y que se dirige contra el gran prejuicio común que identifica un libro con un valor cultural incuestionable.La cuestión es que quizás tenga Schopenhauer parte de razón. Que estemos ya un tanto  saturados de según qué tipo de obras que sin embargo son las que copan las listas de ventas. Que la lectura, como imperativo y obligación, resulta contraproducente y genera el efecto contrario al buscado. Que en ocasiones cargamos de libros que ni son necesarios ni aportan demasiado al desarrollo de nuestras clases, volcando quizás gustos personales o “viejos amores literarios” del pasado sobre nuestros alumnos. Que más valdría  conocer bien pocos libros que aspirar a leer muchos, y que los autores clásicos, en todos los órdenes, lo son por algo. Y que obligar por ley a escribir los planes de fomento a la lectura no necesariamente nos va a convertir en una sociedad en la que se lea más ni mejor.

Conclusión: Continuando con la idea del decrecimiento de la que hablábamos hace unos días: puede que en la lectura, leer menos sea también leer más. Por mucho que esté muy mal decirlo. Y más entre profesores.





martes, 16 de septiembre de 2014

Vuelta a la rutina...

Las vacaciones se acaban, el instituto empieza... 

Llegas el primer día cansado, pero con ilusión. Ves a tus viejos compañeros andar hacia otra aula, piensas en el año anterior. Y lo extrañas. Extrañas todos esos momentos inolvidables. Esa familia que ya tenías. 

Vas hacia tú nueva clase. Nuevos compañeros. Nuevos profesores. Reencuentros con amigos, saludos hacia otros. Y me preguntan que expectativas tengo. ¿Y que digo? 

Quiero que haya risas, buenos momentos. Aprender todo lo que pueda. Esforzarme hasta que no pueda más, y seguir. Apoyar cuando haga falta, y ser apoyada. Estar contenta por las notas que he sacado. Quiero ponerme nerviosa en los exámenes. Tener trabajos en grupo que me saquen de los nervios. Levantarme por la mañana y recordar los deberes. 

Lo admito, no son expectativas fáciles; pero espero cumplir cada una de ellas.



Crédito de la fotografía.